domingo, 20 de enero de 2013
La Micro
Como dice el titulo, la micro, dos simples palabras que nos parecen muy comunes… a diario nos subimos a una, esperamos pacientemente a que se detenga en la parada, subimos y luego de unos segundos suena una onomatopeya que es muy familiar, luego seleccionamos un asiento, yo se que al igual que yo todas las personas tiene sus asientos preferidos, en mi caso, son los asientos de las ventanas, me gustan porque puedo perder mi mirada observando el trayecto hacia mi destino, observo todo, a veces llego a tal punto que en un abrir y cerrar de ojos dejo de escuchar el murmullo del resto, mi imaginación vuela como si no tuviera limites, imagino situaciones, ambientes, palabras, un sinfín de cosas que me hacen desconectarme unos segundos de este mundo, luego me doy cuenta que aun sigo sentado junto a la ventana, observo a cada persona y veo que están todos serios… algunos con audífonos, otros totalmente serios, eh incluso enojados o irritados, veo egoísmo en todo el ambiente, lo más notable es cuando se suben ciertos personajes a la micro, que a mi parecer me alegran el viaje, me saco los audífonos por respeto a ellos y escucho atentamente a lo que ofrecen o tienen que decir, a veces me hacen mucho reír y otras me hacen pensar eh incluso lograr nublar mi vista con lagrimas tímidas que no quieren dejar mi ojo, a veces hasta participo en sus rutinas, yo pienso todo eso, pero al ver a esa gente amargada que no es capaz de tener un poco de respeto hacia alguien similar a ellas, me da mucha pena u.u, pero cambiando el tema, hay cosas muy chistosas, como los son las “viejas velociraptors ” USTEDES se preguntaran quienes son estas señoras, la primera descripción que les puedo dar de ellas es que las puedes encontrar tanto en las micros como en el metro de Santiago, las podemos diferenciar inmediatamente con su comportamiento como el ganarse en frente de las puertas y empujar a todos con un solo fin… chan… chan… agarrar asiento como dé lugar, no importa si matan a alguien pero ese es su objetivo tomar el primer asiento que pillen, me dan mucha risa, sobre todo esa abuelitas de 90 años que parecen gimnastas a la hora de la apertura de las puertas. Otra cosa que me parece muy chistoso de viajar en micro son aquellas señoras que suben con muchos bultos y casualmente se ubican paradas a un costado de donde estás tú, y luego de unos segundo comienza a golpearte salvaje mente con sus bultos llenos de cosas duras, piedras, hachas, ok… exagere un poco, pero eso es lo que realmente hacen y todo con un fin, hacer que te aburras y salgas del asiento para que ellas se sienten, yo creo que ellas tienen un problema de léxico o algo así, no les cuesta nada pedir el asiento, yo apenas las veo me les doy el asiento, porque ya les tengo miedo, luego de todo eso, llego a mi destino y como de costumbre digo gracias al conductor y me bajo feliz de la micro, emmm solo a veces… adiós…
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